Todos la tuvieron,
ninguno la apreció,
a todos refrescó la dulce fuente-
¡Ay, cómo suena ahora la palabra paz!
Suena tan lejana y temerosa,
suena tan cargada de lágrimas,
nadie sabe ni conoce el día,
todos lo anhelan llenos de ansia.
Sé bienvenida un día
primera noche de paz,
estrella serena cuando aparezcas por fin
sobre el humo del fuego de la última batalla.
Hacia ti se dirige
cada noche mi sueño
impaciente, activa esperanza recoge
presintiendo ya el fruto dorado del árbol.
Sé bienvenida un día
cuando de la sangre y la miseria
aparezcas en el cielo de la tierra,
¡Aurora de otro porvenir!
HERMANN HESSE - 1914
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